Desde el inicio Aina y Albert tenían muy claro que querían que el color principal fuera el naranja, todas las imágenes de inspiración recordaban a otoño, pero querían que respirara un ambiente de primavera.
Con estas premisas, trabajando juntos, el resultado fue un estilismo floral en el que el color principal era el naranja en combinación con el color fucsia/buganvilla y con el toque de tanaceto que aporta esa magia que nos transporta a los campos floridos en plena primavera.
Para el seating plan, se utilizó una composición de tejas en homenaje a la cerámica de La Bisbal, un municipio muy cercano al lugar de la boda y con una gran tradición ceramista, decorada con flores en armonía con toda la decoración de la boda.